viernes, 11 de diciembre de 2009

INQUIETUD

(Foto: Bienservida, septiembre de 2009)


Un osado cortador del aire
cruza en vuelo rasante por mi frente.

Quién auspicia el trueno y el relámpago
cuando apenas concilio la vigilia.

Quién me lanza murciélagos sedientos
para destrozar mi sangre
con numerosos calvarios.

Me sobrepasa la inquietud
y no saber dónde está el horizonte.

Me balanceo sobre un inmenso barranco
y, aparentemente incauto y sin miedo,
corro por su borde como trisca confiado
el muflón entre las rocas suspendidas en el abismo.

Se ha hundido el camino que transitaba
y, aunque se abren otros nuevos,
parece que lo mejor, a lo lejos, asusta.

Ya no vendrán otras mañanas
como fueron las que han caído
en un tiempo que es génesis de olvidos.

Sólo la luz, a pesar del plomo del invierno,
me conducirá a un valle claro,
a un paraíso que no puede existir,
que sólo habita mi imaginación;
pero quiero alcanzarlo
antes de malgastar mi último aliento.

1 comentario:

blog historia ies buñol dijo...

¡Hola primo! ¡qué sorpresa! ¡lo que me estaba perdiendo! Me encantan tus poesías (especialmente la "cancioncilla del tonto enamorado") y las fotos. Y bueno... es que le das a todo, las improvisaciones musicales también geniales...
Un abrazo,
Victoria