lunes, 21 de febrero de 2011

ÁNGELES CON SUDARIO DE DIABLO

El viento muerde las piedras
con la saña  del  lobo herido en pleno invierno;
corta mi cara
y llega hasta mi corazón,
que yo creía a salvo de toda inclemencia
y, ahora, veo que se ahoga,
que no responde
cuando se aleja
de mí toda la calma
tan duramente acumulada.

Me tiembla todo el cuerpo
y no controlo mi alma.

Los terribles diablos
han conseguido hundirme
donde jamás pensaba:
entre las despiadadas vértebras del odio
que enloquece mi paciencia
y anula mi voluntad  santa.

No me queda más remedio que maldecir
a los impíos
que quieren derrumbar mi casa.

Bajo mantos blancos
y  engañosas palabras,
intentan confundir
todo lo bueno que aún tengo dentro.

Dios los castigue
aunque se cobijen en sus templos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay que ser fuerte, morder las entrañas de la desesperacion y del odio, aliarte con el juego de la vida y arrastar los triunfos con nuevas ilusiones. Tu fuerza contagia y sirve terapia a otras gentes. Pepe

Ana dijo...

TU FUERZA NO CONTAGIA, NI ERES EL MEJOR PARA DAR EJEMPLO DE TUS HECHOS,TU DOBLE PERSONALIDAD TE DERRUMBA EN LAS TINIEBLAS DE TU MENTE. LA SINCERIDAD Y LA CLARIDAD DE LA PERSONA SI QUE SIRVEN DE TERAPIA PARA DAR FUERZA CON LO QUE LA VIDA TE PONGA POR DELANTE. ESCONDERTE Y HUIR AL FINAL TE LLEVAN AL REMORDIMIENTO Y NO A LA LIBERTAD.